viernes, 17 de febrero de 2017

Crítica del concierto de Cala Vento en Valencia

Esta es la crítica del concierto que ofrecieron Cala Vento hace unos días en la sala Magazine Club de Valencia, tal y como se ha publicado en las páginas del número de la Cartelera Turia que se pone a la venta esta semana.

Valor de futuro

Cala Vento: el power dúo de L'Empordà, recogiendo el fruto de su trabajo.


Seguramente sea una cuestión de tiempo, pero a Cala Vento solo les hace falta creérselo un poco más. Al menos sobre el escenario, porque los dos álbumes que han despachado en menos de un año les habilitan como sagaces (y precoces, dada su edad) equilibristas entre el filo post hardcore que siempre caracterizó a la escudería BCore -de la que proceden- y las explosiones de pop diáfano, en su caso sazonadas con textos que desvelan esa zozobra juvenil por la que todos hemos -o deberíamos, si tenemos sangre en las venas, y no horchata- pasado. Cerca de un centenar de almas se acercaron al Magazine para disfrutar de un concierto que tardó un poco en entrar en combustión (de ahí lo que decíamos sobre creérselo), pero una vez lo hizo, adquirió velocidad de crucero con canciones tan inapelables como “Isabella Cantó”, “Abril”, “Historias de Bufanda”, “Isla Desierta” o“Antes de él” (con esos cambios de ritmo y textura que delatan su progresión), con las que el dúo de L'Empordà formado por Joan Delgado y Aleix Turon (guitarra y batería) dejaba constancia, por primera vez en Valencia, del enorme potencial transversal (no había más que ver el amplio rango de edad entre el público, inusual en la mayoría de conciertos) que alberga su propuesta. Los valencianos Fantastic Explosion Of Time hicieron de teloneros, con un pase de pysch pop de nueva generación que apunta maneras, en algún punto entre Ty Segall y Connan Mockasin, pero que devino en algo rutinario por su excesivo tramo final.  

Carlos Pérez de Ziriza.

sábado, 11 de febrero de 2017

Crítica del concierto del Proyecto Blackstar

Reproducimos la crítica del concierto del proyecto Blackstar, impulsado por el música valenciano Remi Carreres como una reinterpretación del último álbum de David Bowie, en la sala Russafa de Valencia. La versión en papel de esta crítica ha salido publicada esta semana en las páginas de la Cartelera Turia.

Mucho más que un tributo

Proyecto Blackstar: cinco hombres cerca de las estrellas (Foto: Juan Fernández Espí)

Hay que echarle arrestos (por no decir algo más contundente) para marcarse una reinterpretación en toda regla del Blackstar (2016) de David Bowie sin caer en el ridículo. Quizá sea una cuestión de que solo quien sabe bien lo que es la pérdida, y además lleva años escapando -como de la peste- de la autocomplaciente nostalgia (como el propio Bowie) está realmente capacitado para rendirle un homenaje tan magnético como afortunadamente distante de esa fatigante moda de las bandas tributo, más temible que las diez plagas de Egipto. El valenciano Remi Carreres (Glamour, Comité Cisne, Jean Montag, Coleccionistas) comparte ambas trazas con el músico al que idolatra desde hace décadas, y aparte de eso reconoce que su proyecto, nacido del fermento de un álbum al que considera uno de los cinco mejores de Bowie (sería interesante testar si esa opinión es compartida por el grueso de sus incondicionales, una vez pasado el duelo), y que por motivos obvios nunca su autor pudo llevar al escenario, no es más que “uno de los múltiples universos Blackstar.” Pero qué pedazo de universo, cabría decir.

El homenaje que orquestó fue un fascinante juegos de espejos que, caso de haberse celebrado en Madrid o Barcelona, llevaría semanas reeditando crónicas en medios de diverso pelaje y poniendo en ebullición las redes sociales (no hay más que ver el eco mediático que recabó el tributo barcelonés de enero pasado en Razzmatazz, desde una óptica mucho más convencional). Pero aquí somos así, ya se sabe. Con el sostén procurado por el propio Remi Carreres al bajo, Epi Neuraska a las programaciones (y a los imponentes visuales) y Dani Cardona a la batería, puede decirse que dos músicos mayúsculos capitalizaron esta genuina aproximación del epitafio de Bowie a su propio terreno: la cavernosa voz de Samuel Reina (no por ello exenta de registros bien distintos) y el saxo de Pablo Pérez Soriano. Ninguno de los dos trató de emular punto por punto ni el instranferible timbre vocal del Duque Blanco ni el sesgo jazz del instrumento de Donny McCaslin, sino de mirar a las canciones de Blackstar de tú a tú, conscientes de que el respeto no pasa por la mímesis despersonalizada, sino por la somatización de sus preceptos desde un prisma propio. La ausencia de parlamentos, o de concesiones cara a la galería en forma de un bis tan gratuito que nadie necesitaba (tan solo “When I Met You”, surgida de las sesiones del mismo disco y ahora publicada en el EP No Plan, se intercaló en la sucesión cronológica del temario del álbum) recalcaron el solemne respeto con el que debía abordarse una obra de tal calado, sobre cuyo osado abordaje por parte de estos cinco músicos valencianos no hace falta extenderse mucho más: es mejor que vayan a verlo el 4 de marzo, cuando vuelvan a interpretarlo en la misma sala.

Carlos Pérez de Ziriza.

martes, 7 de febrero de 2017

Johnny B. Zero, Mendizabal y Wild Ripple


Allá van tres novedades más, extraídas de la fértil cantera valenciana. El segundo álbum de Johnny B. Zero, y los debuts largos de Mendizabal y Wild Ripple. Que ustedes los disfruten, porque valen la pena. Y mucho.

Johnny B. Zero: Fuertes, Pastor, Ciruli y Tarín, un power trio mejor acompañado que nunca. 

Se presumía como una de las novedades más prometedoras de la temporada en la escena valenciana, y no ha defraudado. El segundo trabajo largo de Johnny B.Zero acrecienta y expande las virtudes que ya lucía su debut, hace dos años y medio (y que explotaban en directos tan hirvientes como los que les llevaron a coronarse en el Vinilo Valencia de aquel año), y las pistas que iba dejando su EP Crystal Totems ya avisaban de su imponente crecimiento. Se nota también que la nómina de instrumentistas que les prestan sus servicios se ha ampliado y ha dotado a su música de un ánimo exploratorio que les ha sentado estupendamente bien: el saxo casi esquizoide de Pablo Pérez Soriano dota a “Mother” de un desasosiego especial y el violín de Marta Domingo (Odd Cherry Pie) refuerza el barniz psicodélico de “Mess Around” (en onda similar a lo que intenta hacer el último Noel Gallagher) o “Charles B”, apuntalada con los teclados marca de la casa de Julio Fuertes. Birds es, en resumen, un álbum frondoso y exuberante, sudoroso y sensual, ambicioso y logrado, que no renuncia por completo al sello blues rock y a la fiereza que les distinguía (“Every Girl”, “Insane”) pero también puede tener como espejo la progresión de bandas como Arctic Monkeys (a cuya última versión tanto recuerdan "Honey Brown" o "We First Made Love") e incluso releer las enseñanzas de Ray Davies ("Badlands"). Lo han producido el propio Juanma Pastor, Julio Fuertes y Carlos Ortigosa, quien repite. Lo estrenan en Castellón el 17 de febrero (Four Seasons), el 25 del mismo mes en Valencia (Loco Club), el 6 de marzo en Madrid (Fnac Callao), el 18 de marzo en Barcelona (El Pumarejo), el 24 de marzo de nuevo en Madrid (Café La Palma) y el 1 de abril en San Sebastián (La Cripta).

El bilbaíno -aunque afincado en Valencia desde hace años- Txema Mendizabal edita por fin el primer álbum a su nombre. Dada su incesante implicación en proyectos gestados en la ciudad (Perdido, Nanga Parbat, Star Trip, Moonflower, Manolo Tarancón), lo que resultaba extraño es que no lo hubiera hecho aún, algo que nos recuerda al caso análogo de Carlos Soler (quien precisamente le produce este disco), de quien se añora continuación a aquel soberbio disco a nombre de Damien Lott hace seis años (Damien Lott, Absolute Beginners, 2010). La extrañeza es doble cuando uno se enfrenta a la indiscutible madurez de su repertorio, macerado en una sonoridad rotunda y rebosante de textos trabajados. Cuando el disco empieza a desvelar sus argumentos al ritmo del tema titular o de “A corcheas”, uno cree estar ante otro solvente defensor del legado del primer Quique González, Enrique Urquijo o Antonio Vega (este último, especialmente en la segunda canción), pero es llegar a la altura de “Cuatro” (con la guitarra eléctrica de Vicente Prats) o “Tormentas” (que podría haber firmado Josh Rouse) y cerciorarse de que estamos ante un tipo capaz de crear también esplendorosas canciones en la mejor tradición soft rock.

Y terminamos con Wild Ripple, el trío formado por Manolete Blanco, Mario Aguilera y Miguel Izquierdo, a quienes une su pasado en Red Buffalo. Su sólido primer álbum, grabado por Alberto Díaz (quien ha trabajado para Polock) transita por la senda del stoner rock ("Vietznam"), del hard rock paquidérmico con accesos lisérgicos ("Antares"), de la ponzoña de la escuela de Stooges y MC5 (“Mofetto”, “Space Shit”, “Marte”) e incluso de auténticos agujeros negros de psicodelia malsana (los trece minutos de "Outro"). El escenario debe ser, a la fuerza, el lugar más idóneo para el pleno disfrute de su borrascoso temario, así que estas son sus próximas fechas en directo: tras su paso por Castellón, Valencia y Madrid, seguirán presentando este disco homónimo el 3 de marzo en Gandía (Pub Dublín), el 4 de marzo en Pedreguer (Quatre Estacions) y el 5 del mismo mes en Alcoy.

Johnny B. ZeroBirds (Hall of Fame)
MendizabalGolpe de Estado (La Viejita Música)
Wild RippleWild Ripple (Discos de Perfil / Carmen Records)


Carlos Pérez de Ziriza.

domingo, 5 de febrero de 2017

Crítica del concierto de Gener en Valencia


Nos hacemos eco de la crítica del concierto que ofrecieron Gener hace unos días en La Rambleta de Valencia, tal y como se ha publicado en la Cartelera Turia de esta semana. La foto es de Duplàa Fotografía

Misa pagana

Gener: Carles Chiner exprimiendo las posibilidades de su guitarra en La Rambleta (Foto: Duplàa Fotografía)

A la meridiana claridad conceptual y la rotundidad en la que se enmarcan las canciones del segundo álbum de los valencianos Gener hay que sumar la exuberancia (a ratos, apabullante) con la que son capaces de defenderlas en directo. Tanto su actuación en el Deleste como en el Trovam!, ambas en noviembre pasado, habían supuesto apenas un par de breves menús de degustación de un abanico de potencialidades mucho más amplio, pero la de La Rambleta sí fue una presentación en toda regla, con casi medio millar de entradas vendidas y tres de las cinco integrantes del coro del grupo teatral Las Reinas Magas, que tanto contribuyeron a embellecer el contenido del álbum Oh, Germanes! (2016), bien presentes en la retaguardia.

La forma en la que Carles Chiner (portentoso como vocalista y guitarrista, por cierto) y los suyos se permiten el lujo de injertar el estribillo del “Doo-Wop (That Thing)” de Lauryn Hill en medio de “Les Dones” o de coronar la noche con su versión del “Girls Just Want To Have Fun” de Cyndi Lauper habla muy a las claras de su capacidad para ensamblar continente y contenido en un discurso que, en lo lírico, hace bandera de la potenciación de una idea de sensibilidad femenina emancipatoria, transversal y nada excluyente, y en lo sonoro apuesta por abrir el diafragma desde el blues árido de su primer trabajo a la torrencialidad soul y gospel que tan bien encauzan ahora.

Y sin costuras: tanto “Contrallum” como “Cançó del desert”, rescatados de aquel El temps del llop (2014), encajan perfectamente e incluso esponjan su actual puesta en escena, remarcada de vez en cuando por una iluminación roja en contrapicado, que refuerza aún más esa espiritualidad de misa pagana a la que se presta su repertorio. Tan solo un sonido que no terminó de empastar bien, con un volumen algo desorbitado respecto a las características y dimensiones de la sala (algo que, en cualquier caso, no deja de traslucir que lo de Gener demanda a gritos recintos más amplios) pudo deslucir en algún momento un concierto con picos de intensidad tan pronunciados como el solo de guitarra de “Pel jardí de les espines”, la descomunal “Convencionals” y su contagiosa jovialidad, la desnudez de una “La reina de l'oceà” abordada a pelo o el ímpetu casi tribal de “Vudú contra els senyors de la guerra”.

Carlos Pérez de Ziriza,


jueves, 2 de febrero de 2017

Crítica del concierto de La Habitación Roja en Valencia

Reproducimos la crítica del concierto que ofrecieron La Habitación Roja hace unos días en la sala Moon de Valencia, tal y como se ha publicado en el número de la Cartelera Turia que se pone a la venta este viernes.


                    Aquello de las profecías en tierra propia

Un momento del concierto de LHR en Moon desde la retaguardia, con Jordi Sapena y Pau Roca exprimiendo sus guitarras (Foto: Miguel Ángel Calvo)

Concierto propenso a los contrastes de intensidad el que dieron los valencianos en la actuación más concurrida que se les recuerda en la vieja Roxy, casi 22 años después de haber irrumpido por primera vez en el mismo recinto -acotado entonces a la mitad de su capacidad, eso sí- como aspirantes al Circuit Rock de 1995.

Son tantas las canciones con marchamo perdurable que ha acumulado el quinteto de L'Eliana que se pueden otorgar la licencia de ir dosificándolas prácticamente a capricho, subiendo el telón con un medio tiempo tan sereno y anticlimático como “Ahora todo es posible” y descorchando el bis con dos clásicos de aquel Nuevos Tiempos (2005) con el que Steve Albini afiló su arsenal de melodías traslúcidas: “Scandinavia” y el tema titular, vestigios de un lifting sonoro (tenemos certeza de que no será el último) que entonces se revelaba como definitivo, pero que suena ya muy lejano si tenemos en cuenta el historial de nuevos himnos que en los últimos diez años han ido facturando ante una parroquia que los ha acogido como propios, amplificados por su exposición en unos grandes festivales en los que ellos han sabido ganarse un hueco más que merecido (bregando en medio de recién llegados que les superaban en poder de convocatoria).

Entre medias, la constatación de que el público, siempre soberano (aunque frecuentemente indescifrable), tiene más que tomada la medida a canciones como “Indestructibles”, “El eje del mal”, “De cine” o -sobre todo- “Ayer” (bordeando la locura colectiva), al tiempo que ni mucho menos se alborota con “You Gotta Be Cool”. Pero sí dispensa (al menos su base de fans más veterana) una cálida acogida a “Un día perfecto” y “Mi habitación”, los dos rescates más añejos de una noche generosa (dos horas y cuarto) en la que, por fin jugando en casa al borde del sold out, se visualizó -como en pocas ocasiones- el engarce intergeneracional de su música.


Carlos Pérez de Ziriza.


viernes, 27 de enero de 2017

Resumen de 2016 (y II)

Reproducimos la segunda parte del habitual resumen que, desde hace catorce años, redactamos en las páginas de la Cartelera Turia. Como siempre, sintetizando lo que nos ha parecido más destacable entre la producción estatal y local, y anotando al final nuestra lista de discos internacionales del año.

Gener: agotando el catálogo de calificativos con un segundo álbum excepcional. 

Si en nuestra anterior entrega hacíamos un somero balance de lo más destacado del año en el plano internacional, en esta segunda mitad echamos la vista atrás para recordar algunos de los mejores trabajos dentro de nuestras fronteras, tanto en el ámbito estatal como en el específicamente valenciano. Dando buena muestra de la gran heterogeneidad de estilos que se cuece lejos de la atonía clónica que brindan los grandes caracteres de esos festivales que se multiplican como esporas en los últimos años, hay todo un mundo de posibilidades abiertas para cualquier melómano con inquietudes. La mayoría de ellas responden a trayectorias ya curtidas, que han alcanzado una madurez incuestionable. Es el caso de León Benavente, Maika Makovski, Manel, Triángulo de Amor Bizarro, Chucho, Sr Chinarro, Coque Malla, Lidia Damunt o Javier Corcobado. Lo que no es óbice para que propuestas más emergentes (aunque algunas no tanto, por aquello de que sus sus miembros pueden llevar años embarcados en proyectos anteriores) se estén postulando ya para frecuentar esos listados de mejores álbumes que cada año elabora la prensa especializada, como bien puede ser el caso de All La Glory, Cala Vento, Aries, Novedades Carminha, Joana Serrat, Agorazein, El Lado Oscuro de la Broca, Atención Tsunami, Hans Laguna o Juventud Juché, entre otros. 

En el plano de la actualidad valenciana, es obligado constatar cómo el porcentaje de discos facturados en valenciano va ganando terreno dentro ese núcleo de trabajos que habitualmente destacamos cada fin de ejercicio. Señal de que el sustrato en el que fermentan está adquiriendo una diversidad y un grado de madurez que no tenía hace unos años. Imposible no destacar en esa lid los trabajos de Arthur Caravan, Ona Nua y, sobre todo, Gener, la sensación de la temporada merced a su excepcional segundo largo. Junto a ellos, no podemos olvidarnos de las colecciones de canciones facturadas a nombre de Tórtel, La Habitación Roja, Lost Tapes, Modelo de Respuesta Polar, Segunda Persona, Comadreja Mambo, El Ser Humano, Samuel ReinaAntiguo Régimen o Kostrok, entre algunas otras.

Finalizamos este resumen con nuestro ya tradicional listado de recomendaciones internacionales, ordenadas tan solo alfabéticamente.

Anhoni Hopelessness (Secretly Canadian/Popstock!); BeyoncéLemonade (Columbia/Sony); David BowieBlackstar (Columbia/Sony); Nick Cave & The Bad SeedsSkeleton Tree (Kobalt/Popstock!); Case/Lang/VeirsCase/Lang/Veirs (Anti/PIAS); Damien JuradoVisions Of Us In The Land (Secretly Canadian/Popstock!); Cass McCombsMangy Love (Anti/PIAS); Okkervil RiverAway (ATO/PIAS); Orchestra Of SpheresBrothers and Sisters of the Black Lagoon (Fire); Beth OrtonKidsticks (Anti/PIAS); RooseveltRoosevelt (City Slang/Music As Usual); Paul Simon - Stranger to Stranger (Concord); Kate TempestLet Them Eat Chaos (Fiction); UnderworldBarbara, Barbara, We Face a Shining Future (Astralwerks); WarpaintHeads Up (Rough Trade/Popstock!).


Carlos Pérez de Ziriza.

martes, 24 de enero de 2017

Segunda Persona, Donallop y The Empty Bottles

Recuperamos la actualidad discográfica valenciana para comentar uno de los primeros álbumes importantes del 2017, el recién publicado segundo álbum de Jose Guerrero al frente de su proyecto Segunda Persona, así como otras dos entregas en largo que, facturadas en 2016, aún no habíamos tenido la oportunidad de reseñar: el segundo de los mallorquines Donallop (editado en Valencia) y el tercero de los alicantinos The Empty Bottles

Segunda Persona: el reflejo creativo de Jose Guerrero en su proyecto más -valga la redundancia- personal. 

En ese paréntesis aún no cerrado que ha sucedido a las últimas entregas de Betunizer, Cuello y Jupiter Lion, Jose Guerrero (pieza fundamental de todos esos proyectos) ha tenido ya tiempo de editar dos álbumes a nombre de Segunda Persona. Señal de que esta suerte de alter ego acústico está cobrando una dimensión propia (al margen de que su gestación sea más sencilla, claro) que empieza a mirar de tú a tú a cualquiera de sus otras singladuras grupales, sobre todo si tenemos en cuenta que Torneo en mi casa (grabado en los estudios Finca Alegre de Almoradí -Alicante- y mezclado por el fiel Pablo Peiró) mejora todo lo apuntado en el ya notable Faro sencillo (2016). Su folk de inspiración punk robustece de forma notoria los contrafuertes melódicos de su propuesta en temas como “Dentro de mí estoy yo”, “Premiando el temblor” o “Aliento sin sombra”, sin por ello menoscabar el trazo autóctono de algunas de esas tonadas más esquivas e impredecibles (¿guiña el ojo “El grito al caer” una jota?) que hasta pueden remitir abiertamente al flamenco (las sevillanas populares de “Que no sé leer”). Lo presenta el 3 de marzo en la sala Wah Wah de Valencia, teloneando nada menos que a Niño de Elche, otro destacado heterodoxo.

Donallop, por su parte, son los mallorquines Joana Pol y Pere Bestard, quienes dan continuidad a su preciosista y delicado folk pop con un segundo álbum editado con la valenciana Mésdemil, y producido por un Paco Loco que se está convirtiendo en el productor de cabecera de la más reciente escena catalanoparlante (Gener, L'Emperador) desde su frecuentado estudio en Puerto de Santa María (Cádiz). Misteris de sa vida es un disco de arreglos muy medidos y exquisita presentación, que obliga a anotar su nombre en esa parrilla de bandas que filtran las brisas de la tradición folk través de una mediterraneidad muy insular (Oliva Trencada, N'Entönio i Ses Pegellides). 

Y finalizamos con el cuarteto alicantino The Empty Bottles, quienes despacharon a mediados del año pasado un muy solvente y vigoroso tratado de blues rock y southern rock, el tercero en formato largo de su carrera, y que hasta ahora nos había pasado completamente desapercibido. Grabaron este Love, Peace and Chicken Grease, que así se llama el álbum, en los estudios Sónica de Novelda, y lo masterizó Jim Diamond (The Sonics, The White Stripes) en Detroit. Y a fe que se nota, dada la espléndida relectura de la tradición que abordan a golpe de sudorosas líneas de guitarra y cálidas vaharadas de órgano hammond.

Segunda PersonaTorneo en mi casa (Mascarpone)
DonallopMisteris de sa vida (Mesdemil)
The Empty Bottles Love, Peace and Chicken Grease (Rufus Recordings/Black Stone Label)


Carlos Pérez de Ziriza.